lunes, 6 de enero de 2014

Estable

A veces estoy tan bien que pienso que no tengo un TOC.

Después cuento los escalones mientras subo, camino la misma cantidad de pasos con los dos pies, me saco el chaleco negro para dormir, ordeno mis poleras por color y creo que la biopsia de los lunares que me entregan mañana va a decir que me queda un mes de vida.

Pero estoy bien. He pasado un par de meses tranquilos, en que en general creo que las cosas van a resultar y que todos vamos a ser felices para siempre. Me gusta la sensación de libertad que aparece de repente, como si nada importara mucho - y quizá es cierto -, como si ser quien soy ahora fuera mi único objetivo en la vida.

La maternidad me encanta. Mi hijo es un montón de sonrisas que le da sentido a todo lo que siempre he buscado. Puede ser un cliché de los más básicos, pero también es verdad. Ser madre es, hasta ahora, lo único que le ha quitado fuerza a la muerte.

Escucho Roar, de Katy Perry.
Es mi nuevo himno.

1 comentario:

  1. Hola, yo también tengo TOC, pero pues a veces lo mejor es hacer como si no existiera o decir, sí sí, las ideas que me vienen son sólo producto de mi imaginación y pa delante... muchas felicidades por tu bebé, un hijo es una gran bendición... ánimo y pura fe y fuerzas que sólo así nos olvidamos de esto que nos tocó vivir!

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