viernes, 4 de octubre de 2013

Crónico

El otro día una amiga opinó que mi decisión de no tomar pastillas es una estupidez. "Si tuvieras lupus, por ejemplo", me dijo, "¿también elegirías no medicarte?".

No le respondí. Algunas cosas no merecen respuesta. En los cinco años que llevo diagnosticada he intentado distintas terapias y aproximaciones a mi condición. El Trastorno Obsesivo Compulsivo es crónico, y nada va a cambiar eso. Desde que lo acepté, mi forma de verme cambió. Yo no soy el TOC, pero el TOC es parte de mí.

A veces tomaré pastillas, a veces no. Pasaré periodos buenos y malos, con sicólogos, meditación y crisis. Viviré cada día como venga, porque es lo que creo que tengo que hacer. Hoy día, las flores de Bach están funcionando de lujo. O quizás ni siquiera sean las flores. Quizás sea la voluntad, el cambio de mirada, la lucidez que aparece de repente y me dura un tiempo. Mi vida es cíclica y el TOC no es la excepción. El camino es largo y difícil, está lleno de grandes obstáculos y pequeños logros - como dejar dormir a mi guagua más de media hora antes de ir a ver si respira todavía - pero es mi camino.

Por lo menos nadie puede decir que no lo intento.

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