lunes, 28 de enero de 2013

¿Hereditario?

Hoy está siendo un día difícil.

Siempre que tengo pesadillas despierto con la ansiedad al máximo, como si un mal sueño fuera también un mal presagio. No son ni las diez de la mañana y estoy agotada de tanto pensar en los peores escenarios posibles para todas las áreas de mi vida. Además, la oficina solitaria no ayuda. Tengo el pulso acelerado y me cuesta un poco respirar. Lo que más me asusta es pensar que le estoy transmitiendo todas estas sensaciones a mi guagua.

¿Qué tan hereditario es el Trastorno Obsesivo Compulsivo? ¿Estará mi hijo - o hija - destinado también a sufrir de una mente hiperactiva? ¿Podrá vivir en paz? ¿Lo atormentarán imágenes absurdas desde que tenga memoria, pensará que puede controlar la realidad, que las tragedias son su culpa, que todo el mundo lo quiere matar?

Yo no quiero que aprenda, de mí, a tener miedo. Quiero que sea libre, capaz de experimentar, de vivir intensa y profundamente cada momento. Quiero que tome sus decisiones, que sienta que nada es imposible, que nadie nunca lo convenza de que no puede conseguir lo que anhele. Quiero transmitirle, solamente, la magia de la vida. Que herede la pasión, la capacidad de asombro, la alegría profunda.

Eso le pido a Dios.
 

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