martes, 11 de diciembre de 2012

Eternidad

Acabo de pensar que, en algún momento, todos nos convertimos en historias. 

Hoy, que estamos vivos y respiramos, somos personas. Después de muertos, existimos en el recuerdo de quienes nos sobreviven. Pero llega un día en que no queda nadie que se acuerde de nosotros de verdad. Somos una fantasía. Un relato construido en base a memorias que pasaron de boca en boca, por años - o meses, o semanas - hasta que ya ninguna de las personas que las relata sabe si pasaron.

Somos un detalle en la eternidad. Visitantes de un mundo limitado y temporal, capaces de crear a una persona nueva, desde cero, de sentir cómo el universo entero cambia en un segundo cuando alguien que no existía, ahora, de repente, existe. Y viceversa. 

Yo creo que, al final, nosotros mismos somos el único sentido de la vida.

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