jueves, 25 de octubre de 2012

Moto

Me gusta andar en moto.

De hecho, me gusta mucho más que andar en auto. Disfruto con el pelo al viento - aunque sea debajo de mi casco rosado -, pasando a los demás mientras esperan en un taco eterno y estacionando en cualquier parte sin que nadie me cobre. Mi moto, una scooter blanca que me regaló mi marido, no me genera ansiedad. Mientras la manejo me siento libre. Tranquila.
 
Supongo que algo tiene ver con la certeza de que si atropello a alguien es muy poco probable que lo mate.

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