martes, 18 de septiembre de 2012

Manejar

Manejo hace poco. Saqué licencia a los diecisiete, como mucha gente, pero no fui capaz de manejar de verdad hasta los veintiséis, cuando me compré mi primer auto. Y eso fue el año pasado.

Lo que más me asusta de manejar es saber que puedo atropellar a alguien. Por eso cuando paso muy cerca de una persona, o de un perro, no puedo seguir avanzando tranquila hasta que miro y reviso varias veces para asegurarme de que no lo atropellé. Ver una sola vez que no hay una poza de sangre y vísceras no es suficiente para convencerme. A veces incluso tengo que bajar la velocidad para poder fijarme bien. ¿Y si apreté el acelerador en lugar del freno sin darme cuenta y seguí de largo dejando a varios muertos en el camino? ¿Y si choqué al ciclista y no escuché nada porque tenía la música muy fuerte? ¿Y si ese perrito que le ladraba a mis ruedas ahora quedó partido en la mitad en medio de la calle y todos los autos que vienen le siguen pasando por encima?

Tener un TOC hace que manejar un auto sea, para mí, un desafío constante.

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