miércoles, 1 de junio de 2011

Tolerancia

Cuando era chica, me gustaba discutir con cualquier persona sobre cualquier cosa. La verdad era que nunca me importaba mucho la postura que estaba defendiendo tanto como la posibilidad de ganar una contienda intelectual. Ahora pienso que en esa época no creía en nada en particular. Pero no era sólo eso. Había un componente importante de intolerancia en mis conversaciones.

Me acuerdo ahora porque desde que empecé a escribir este blog también participo en un foro creado para personas con TOC, y me he encontrado con formas de plantear ideas que no discrepan mucho de mis discusiones de infancia. A pesar de que la mayoría de quienes escriben lo hace de una manera respetuosa y sincera, existen también un par de personas que más parecen predicadores o vendedores de cursos de autoayuda barata que interesados en conversar de temas en común. Frases del tipo "tienes que dominar tu mente" aparecen cada cierto rato y me dan escalofríos. Señoras y señores, un anuncio: hay cosas que escapan a nuestras capacidades.

Para algunos, serán los deportes. Para otros, las humanidades o las ciencias. Las interacciones sociales. El arte. Las emociones. La mente. La verdad es que no podemos dominarlo todo, y que eso nos hace humanos. Somos perfectos en nuestra imperfección. En el caso particular de quienes vivimos con TOC, ese pedacito donde se alojan los miedos y las obsesiones parece - casi - inalcanzable. Por eso necesitamos desarrollar una capacidad que no tiene nada de sencilla: pedir y recibir ayuda. A quien me diga lo contrario, le suplico que nos entregue su secreto. Por favor. Pero si le vamos a aconsejar a una persona en medio de una crisis de pánico que simplemente se calme y la olvide, hay dos opciones: o somos totalmente insensibles o nunca hemos tenido una crisis de pánico.

Vivamos y dejemos vivir. La tolerancia es un bien que en un mundo tan diverso adquiere muchísimo valor.

4 comentarios:

  1. Plena identificación.

    No quiero escribir sobre TOCs, no explícitamente.

    Te invito a mi blog. Comenta, opina. Quiero ayuda. No me gusta la publicidad desmesurada (debido a que la he utilizado maniacamente),pero te invito a que me leás.

    Las opiniones que busco, a lo mejor, son las de personas comos vos y como yo.

    http://archivodeapuntes.blogspot.com/.

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  2. Tienes toda la razon, yo la verdad me he volcado mas a las cosas de autoayuda, porque creo enormemente que hay que intentar manejar la situacion, no digo que sea facil, porque lo vivo constantemente y se que no es asi, pero lo hago mas que nada porque me canse de las pastillas, estuve 2 años con pastillas y si bien me hacian sentir mejor aveces, me entro hasta panico de pensar que cuando las dejara me iba a volver todo peor, de cierta forma lo he podido controlar un poco, no digo que no sienta angustia pero antes era bastante mas seguido que ahora, creo que la terapia cognitivo conductual ayuda bastante, un abrazo!!!

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  3. Soy una persona intolerante a esos "sabelotodos" que tienen la cabeza llena de esos mensajes cadena de positivismo cursi, estas personas no tienen ni remota idea de las profundidades de la naturaleza humana con sus cielos y sus infiernos, siendo ignorantes se jactan de saberlo todo y se atreven a lanzar las consabidas recetas de felicidad que no son sino sus propios mecanismos de defensa para ocultar (se) su propia desdicha. Viven la técnica del avestruz.

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  4. La dictadura del positivismo es la que pulula en estos tiempos, gracias a los libros de autoayuda que bien se le deberían denominar libros de autoengaño, esa mentalidad pretende simplificarlo todo al "piensa en positivo" y "vive el ahora" "tu voluntad lo resuelve todo", "es tu culpa si sufres" y otras recetas del estilo que personas como las que haces referencia en tu post repiten cual ecos.

    Encontré este interesante libro:
    http://www.andrescuartero.cat/cas/ficheros/manualtoc.pdf
    Dicen cosas como:
    "El error es tolerable porque es humano y es humano porque es reversible, no sólo se puede rectificar, sino que incluso es un instrumento óptimo, eficaz, sobretodo para el aprendizaje".

    "La recuperación de la espontaneidad requiere invertir la tendencia a considerar nefasto el error, por tanto, encontrárselo. Es a partir de las dudas como podemos aprender a reconocer nuestras propias emociones y necesiddes" Villegas, 2000 (Rvista de psicoterapia).

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