martes, 14 de junio de 2011

Dejar ir

Una persona cercana a mí está muy enferma. A pesar de mis constantes análisis sobre la vida y la muerte, y de todo lo que pueda intentar para influir sobre el universo y que se mejore de milagro, la verdad es que en el fondo sé que es su tiempo de partir. Pero me cuesta. Trato de cambiar su destino, como si yo de verdad fuera poderosa y decisiva. Como si de sólo pensarlo pudiera solucionar todo.

Supongo que es otro aspecto de mi personalidad. El pensamiento mágico que me hace creer que afecto a los grandes temas. Como dijo mi prima sicóloga el otro día en una conversación: la gente con TOC está segura de que lavándose las manos 15 veces va a salvar a su familia de una tragedia. A mí me pasa todo el tiempo. Y me hace sentir impotente el hecho de saber que no es así.

He tenido un par de días difíciles, anoche con una taquicardia de pura ansiedad. No sé si valdrá la pena volver a tomar remedios o si tengo que aprender a vivir la vida como viene. No tengo ganas de medicarme, la verdad. Pero quizá lo necesite. Sin pastillas no estoy durmiendo. Paso por un momento de crisis y, aunque sé que lo voy a superar, la angustia me agota. ¿Algún consejo?

2 comentarios:

  1. hola tras. es dificil aconsejar en esta situacion.
    procura estar ocupada,lee un libro que te ayude a evadirte,sal con amigos,no te encierres en tus pensamientos.
    y recuerda que el momento mas oscuro de la noche es el instante antes de que salga el sol.
    un saludo:amatista

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  2. Como dice amatista es dificil aconsejar, como te contaba yo deje los remedios, trato de leer en las noches hasta que me de sueño, o podrias en los momentos de mas angustia tomar pastillas para dormir, porque de seguro los dias restantes estaras mejor y no necesitaras pastillas.
    Bueno es mi opinion pero te entiendo, he pasado noches casi enteras sin dormir, pensando demasiado, mi mente no para...

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