martes, 17 de mayo de 2011

Obsesión número 10: Los parques de diversión


Amo y odio las montañas rusas. Las amo porque me encanta la adrenalina, y porque durante el minuto o los dos minutos que puede durar el recorrido completo, no pienso en nada. Mi mente queda en blanco, como si hubiera alcanzado el Nirvana. Y las odio porque si la fila se demora media hora, me paso la media hora imaginando cómo sería si se soltara uno de los seguros y yo quedara colgando cabeza abajo mientras el juego sigue funcionando. O si justo no alcanzo a abrocharme el cinturón y la montaña rusa parte y yo muero aplastada en el suelo. Veo los titulares de los diarios, “Joven fallece en trágico accidente”, “Parque de diversiones bajo sospecha”, “Periodista no alcanzó a despedirse”.

Como parte de mi autoterapia de sanación, la última vez que estuve en Fantasilandia me subí a casi todos los juegos. Nunca dejé de pensar que cada uno podía ser el último de mi vida, pero lo hice de todas maneras. Y estuvo bien. Es loco como una montaña rusa se puede convertir en un logro.

1 comentario:

  1. Jajaja me pasaba lo mismo cuando iba a fantasilandia jajaja, y las otras obsesiones que contaste tb me pasan algunas mas que otras, pero por ejemplo hay muchas que las trato de evitar no viendo noticias y menos peliculas de terror las desterre de mi vida jajaja, saludos!!

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