jueves, 26 de mayo de 2011

Compulsión número 7: Las despedidas


Es como si cada despedida fuera la última. Siempre pienso en las historias de gente muerta que no se alcanzó a despedir de nadie, entonces me paso imaginando cómo me recordarán, si haciendo señas con la mano, o diciendo mis últimas palabras que ojalá no sean "chao que te vaya bien". Por lo mismo, me cuesta estar enojada mucho tiempo con la gente - a no ser que me enoje para siempre porque claro, ahí es como lo mismo que no despedirse nunca más y es poco probable que se acuerden de los detalles de la última despedida - y trato de decirles siempre a todos los que quiero que los quiero. Aunque suene repetitivo. 

2 comentarios:

  1. Oye, genial esto de escribir las manías.

    Escrito suena absurdo y muy jocoso.

    Bien eso de identificar esas cuestiones como compulsiones, porque así hay más consciencia de su estupidez.

    Genial, lo implementaré.

    Y no borraré genial, aunque quedó dos veces,y no pondré ese otro genial entre comillas.

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  2. Soy demasiado pegote por lo mismo que cuentas tu, y tampoco puedo estar enojada mucho tiempo con alguien :(
    bueno en fin, sabemos que aveces son tonteras pero esa es una de las cosas que ma sme ha costado dejar... saludos!!

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