domingo, 22 de mayo de 2011

Compulsión número 4: Jugar con los dedos

Cuando era chica, me pasaba escribiendo nombres en el aire. A veces, cuando necesito revisar la ortografía de una palabra y no tengo dónde anotarla, todavía lo hago.  Lo más difícil es poner los puntos, porque de alguna manera hay que cortar la línea imaginaria y dejar un espacio, para que no parezca que está toda la palabra junta. Además, muevo las manos inconscientemente. Hago círculos en el aire, golpeo un dedo con otro o con todos los demás, los doblo, los enderezo y los hago sonar. Sobre todo cuando estoy demasiado nerviosa.

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