viernes, 20 de mayo de 2011

Compulsión número 2: Caminar por las líneas


Lo peor de este asunto no es que camine por las líneas de las veredas, sino que si cruzo la primera con el pie izquierdo, la segunda la tengo que pasar con el pie derecho. Y si por algún motivo camino con el pie izquierdo y de nuevo con el izquierdo, y después derecho una vez, mis siguientes pasos tiene que ser uno izquierdo y dos derechos. Para que queden equilibrados. No vaya a ser que uno de mis pies se sienta abandonado, o que una de mis piernas se canse más que la otra.

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